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El nombre del barco
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Si eres un amante de la náutica, conocerás la importancia que tiene el nombre del barco. Si estás a punto de elegir alguno sigue leyendo.

Renombrados

Si rememoramos los acontecimientos marítimos más importantes, es imposible que no recordemos el nombre de las embarcaciones que fueron protagonistas. Hazañas, conquistas, batallas, naufragios o misterios por los que estos barcos han grabado su nombre para la eternidad. Cuando escuchamos hablar de nombres de barcos, se nos vienen a la cabeza nombres memorables como Titanic, Victory o Bismark. Las tres carabelas del Descubrimiento: La Niña, La Pinta y La Santa María. El temido barco pirata de Barbanegra conocido como La Venganza de la Reina Ana. Estos son algunos de los navíos que han pasado a la historia por sus hazañas y sus nombres nunca pasarán al olvido.

La navegación ha sido, es y será, para muchos, una de las mayores pasiones con las que disfrutar en la vida. Surcar los mares para evadirse, relajarse y alcanzar sensaciones únicas que tan sólo el mar nos proporciona. A lo largo de la historia no han sido pocos los que han dedicado su vida a ello. Muchos se entregaron en cuerpo y alma a una embarcación con nombre propio, a la que amaron y con la que vivieron momentos inolvidables.

Como medio de trabajo, como hogar o como forma de vida, las embarcaciones han significado durante siglos mucho más que simples navíos en los que embarcarse por algún motivo o necesidad. Los antiguos marinos solían decir que los barcos tienen alma propia, porque a bordo de sus embarcaciones habían vivido momentos de toda índole y habían compartido situaciones y sensaciones imborrables.

carabelas

El nombre del barco

Más de una vez habrás paseado junto a un puerto o habrás recorrido los pantalanes mientras mirabas los nombres de las embarcaciones. Seguramente algunos te gustarían más que otros e incluso se te ocurrieran varios. Quizás se te viniera a la cabeza eso de “si fuera mío yo le pondría…” o “si yo tuviera un barco se llamaría…”

Debes saber que no son los metros de eslora o de manga lo que hacen grandiosa a una embarcación. Son los momentos, cuidados y mimos que le demos lo que la convertirá en una embarcación majestuosa. No será ni la marca ni el modelo lo que la hará importante, sino el tiempo que pases con ella. Embarcaciones hay miles y miles, y muchas de ellas semejantes, pero a esa que tú le pones nombre, la tuya, esa será única en el mundo. Por eso debes darle el honor de llevar un nombre que refleje el sentimiento y el respeto que te desprende. Considero que no debería exitir una semirrígida, una neumática o una simple canoa a la que se le pueda negar la dignidad de tener un nombre.

El nombre de tu barco no le aportará tan solo personalidad, alma y respeto sino que hará que vuestra relación sea más estrecha. Siempre pasa que cuando tenemos o conocemos algo, pero no sabemos su nombre no tiene la misma relevancia que cuando lo tiene. Al ponerle nombre lo estamos dotando de importancia, de vida, lo personificamos. Seguramente de pequeño tendrías más de un juguete o peluche, posiblemente uno de ellos no tuviera nombre pero el otro sí. Ese que tenía nombre sería con el que más jugabas, el que más te gustaba y al que más quería. Ves ahora la importancia que tiene el poner y elegir bien un nombre para tu embarcación.

Si no te bastan estos motivos, tal vez te convenza saber que internacionalmente es obligatorio ponerle nombre a tu barco. Por lo que ya no tienes excusas para comenzar a buscar un buen nombre.

¿Qué debo saber antes?

Los nombres para barcos son necesarios porque ayudan a identificar embarcaciones que se encuentren en situaciones de emergencia o peligro. Como sabrás, en náutica usamos radiofrecuencias para comunicarnos con los equipos de Salvamento Marítimo y con las autoridades portuarias. Cuando nos ponemos en contacto, siempre nos identificamos con el nombre de la embarcación. Por eso es importante que inscribamos nuestra embarcación con su nombre en el Registro Marítimo Español. Y es imprescindible que llevemos a bordo toda la documentación vigente y necesaria.

Así que una de las primeras cosas que deberíamos hacer cuando compramos una embarcación nueva es pensar qué nombre le vamos a poner. Y en el caso de que compremos una embarcación ya usada, debemos pensar en mantener el nombre que ya lleva del anterior dueño, o bien cambiarlo si nos apetece hacerlo así. Hay personas muy experimentadas en el ámbito de la náutica que, por superstición, prefieren dejar el nombre original y no lo cambian. Sin embargo, hay otras que aducen razones personales para cambiarlo. En todo caso la legislación prevé un posible cambio de nombre en el caso de que el nuevo propietario desee hacerlo. Cuando se realiza el cambio de titularidad es el momento de cambiar el nombre del barco.

Si nos ajustamos a la ley, veremos que el Real Decreto 1027/1989, de 28 de Julio, por el que se Regula el Abanderamiento, Matriculación de Buques y Registro Marítimo. Este Real Decreto dice que la aprobación del nombre de una embarcación corresponde a la Dirección General de la Marina Mercante. Cuando realizamos una solicitud de matrícula para nuestra embarcación debemos proponer tres nombres, en orden de preferencia. Este organismo se encargará de aprobarlos, y para ello comprobará que ese nombre no esté asignado ni reservado en ese distrito marítimo. No podrá tener más de tres palabras y no podrán usarse palabras o caracteres que se presten a confusión.

¿Dónde se pone el nombre?

Tenemos la posibilidad de decidir dónde poner el nombre de la embarcación. Será al gusto del propietario. La zona más habitual es la popa, debido a su mayor visibilidad. Aunque también se le puede poner en el costado. Podemos hacer todas las inscripciones que queramos en nuestra embarcación. Algunos navieros incluso bordan el nombre en los chalecos salvavidas y personalizan los aros salvavidas.

En los barcos de vela, la funda de la botavara es un buen lugar, además de la popa, para mostrar el nombre de nuestro barco.

nombres

¿Por qué suelen tener nombres de mujer los barcos?

La tradición de poner nombres de mujeres a las embarcaciones proviene de tiempos lejanos. Tiempos en los que el mar era cosa de hombres. Hoy en día, tanto hombres como mujeres poseen barcos y navegan en alta mar, pero esta costumbre sigue estando vigente.

Antiguamente, era en homenaje a madres y esposas de hombres que salían a la mar. Como estos hombres salían y tardaban días en volver a casa así las sentían con ellos. Era un símbolo de protección y de cercanía a la casa. Porque si es importante su nombre, es importante el volver a casa y estar con ella. Este es el principal motivo por el que se pone nombre de mujer a un barco.

También, poner el nombre de una diosa griega era muy común en antiguas civilizaciones. Entre todos ellos, Afrodita siempre ha sido uno de los más usados. Y no siendo diosa, pero sí una fémina griega importante y temida, Medusa, también es una elección popularmente conocida.

Las compañías navieras más grandes del mundo con frecuencia eligen nombres de mujer para bautizar sus embarcaciones más emblemáticas. La naviera más grande del mundo, la danesa Maersk Line, eligió los nombres Emma, Estelle, Eleonora, Evelyn, Ebba, Elly, Edith y Eugene para los buques portacontenedores de la gama Maersk E, de 399 metros de eslora y capacidad para 14.770 contenedores.

Por otro lado, y casi siempre presente, están los nombres de vírgenes. Sigue siendo un signo de protección y de encomiendo a la virgen que ellos adoren. Ya se sabe que la Virgen del Carmen es la patrona de los marineros. Muchos la tienen presente a la hora de darle nombre a su barco.

medusa

La superstición

Cuando compramos un barco de segunda mano tenemos dos opciones: cambiar o no el nombre. Ya se sabe que en el mundo de la mar existen muchas leyendas y supersticiones, una de ellas va referida al cambio de nombre.

Se dice que el origen de la leyenda se remonta a varios siglos atrás. Fue divulgada por la marina inglesa, por motivos económicos. Se intentaba evitar que los piratas cambiaran el nombre de sus barcos y así impedir ser encontrados después de realizar sus fechorías. Dado que los piratas eran muy supersticiosos, empezaron a divulgar historias de horribles naufragios y de finales aterradores para las tripulaciones que navegaban a bordo de barcos cuyo nombre había sido sustituido por otro. Con esto intentaban evitar que los piratas cambiaran los nombres y así facilitaban la recuperación de los barcos y los bienes que habían sido robados.

También se dice que la leyenda fue divulgada por las compañías de seguros. Para evitar que muchos barcos fueran denunciados como hundidos cuando en realidad, después de ser robados, se les cambiaba el nombre para utilizarlos con fines delictivos. En estos casos las compañías aseguradoras tenían que abonar el siniestro de barcos que seguían navegando con total impunidad. Para contrarrestar estas leyendas, los piratas divulgaron la idea que, una vez cambiado el nombre del barco, se tenía que ocultar en algún lugar una placa con el nombre original y así evitar el maleficio. Sin saberlo, esto también ayudó a las aseguradoras que, cuando localizaban el barco siniestrado, podían encontrar entre sus restos el nombre original del barco hundido.

Para los más supersticiosos existe la opción salvadora Crtl+Alt+Delete.

¿Cómo elegir uno?

Para todo armador, el nombre de su barco suele tener una gran importancia. El nombre que eligiera para su baro siempre le rescatará algún sentimiento.

Podemos decantarnos por nuestro nombre o el de una persona muy querida en nuestra vida. Muy típicos son los nombres de grandes capitanes o piratas. Por una frase que resuma nuestra forma de pensar o una palabra que infunda respeto. De estos, los más populares son La Perla Negra, El Holandés Errante o Samurái.

Muy típicos, también,  son los nombres de grandes capitanes o piratas que han sido protagonistas de numerosas leyendas.

Los nombres de vientos y de dioses también son muy requeridos. Sin duda, todo lo referido a la mitología griega está presente a la hora de elegir el nombre del barco. Son muy comunes los nombres de Hércules, Poseidon, Ares o Cosmos. También nombres de estrellas o de constelaciones. Incluso de planetas, que a su vez pueden hacer referencia a la mitología romana. Como, Venus, Jupiter, Mercurio o Neptuno. Otros de los favoritos son los nombres de animales. Por ejemplo, Delfín, Crustáceo y por supuesto, el mítico Tiburón, Tiburon II y Tiburón III…

Muchos pensaron en sentimientos a la hora de nombrar su barco. Estos eligieron,  Alegría, Soledad o Nostalgia…

Gran parte decidieron resumir en un nombre lo que la embarcación significa para ellos. Simplificaron el sentimiento que les transmite. Por ejemplo: Sueño, Paraíso, Locura o Capricho.

Los más flojos a la hora de pensar prefieren copiar de alguno que le haya gustado, así sin más. Los cinéfilos usan el nombre de sus ídolos televisivos o del nombre de esa película o del protagonista en sí. De estos, Bob Esponja es mi favorito.

Destacan los que hacen uso del humor y resultan muy  pícaros, burlescos y graciosos. Otros son demasiados visuales. Y otros deslumbran por su ingenio y juego de palabras. Es realmente curioso eso de ponerle un buen nombre a tu barco porque casi es válido. Solo hay que intentar marcar la diferencia y darle ese toque que te hará único y distinguido.

Realmente, uno se pone a leer nombre de barcos y es increíble el ingenio que desbordan muchos de ellos. Mientras escribía este artículo encontré muchas embarcaciones con duende pero voy a destacar dos que me encantaron. Una de ellas se llama Insumergible II, ¿y qué paso con el primero? Y el otro es ideal si eres un fanático de las carreras de botes, Usain Bote.

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Es una decisión que no debes tomar a la ligera, pues, cambiarlo requerirá muchísimo papeleo. Por lo que debes estar absolutamente seguro del nombre que vas a ponerle.

Ya sabes, a ser originales y a darle al coco.